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El blog de ideasypensamientos.

Este bolg es un sitio en donde deseo tocar diferentes temas que van del amor, política o lo que fuere desde mi perspectiva de cómo veo las cosas, poder dejar lo que uno piensa e intercambiar ideas creo es algo bueno...

El Club del Suicidio.

Publicado en 24 Septiembre 2011 por ideasypensamientos. in terror

suicidaSiempre pensé que suicidarse era un acto cobarde y valiente a la vez. Cobarde por querer terminar con la vida de uno. Porque seguramente hay una razón por la cual uno no quisiera vivir y valiente porque hay que tener valor para llevarse un arma a la cabeza, tomar veneno, colgarse o hacer cualquier cosa que pueda producir la muerte propia. Yo tenía un amigo con el cual cada tanto teníamos la costumbre de tener diferentes aventuras. Algo alocadas y que a veces nos metían en serio peligro. Jugar con nuestras vidas, correr riesgos innecesarios. Era algo que producía una adrenalina en nosotros que nos encantaba. Habían pasado ya 2 meses de nuestra última “aventura”. Hasta que un día me llamo y me dijo que hiciéramos algo el siguiente fin de semana. Llego ese sábado y salimos a dar vueltas por bares y discotecas de la zona. Llegamos a un bar, nos sentamos . Y nos llamo la atención un tipo que vendía cafés. Dado que tenia la particularidad de ofrecer sus cafés en unos vasitos de plásticos. Y cada vez que eran rechazados sus vasos de café el sujeto este se los tomaba. Cosa que nos parecía algo cómica. Le pedimos que nos acompañara y cenara con nosotros a lo que respondió que con gusto lo haría una vez que terminará de ofrecer sus cafecitos, de venderlos todos. El vendedor de café era un hombre de unos 30 años, como yo. Su nombre era Alex y para finalizar con su tarea pensaba visitar un local más. Después de recorrer el local junto a mí y a mi amigo cuyo nombre es Johnny y viendo que eran ya las 23 hs nos dijo: “Sé que tienen hambre y no quiero hacerlos esperar más”. Después de decir estas palabras se bebió un litro casi de café que le quedaba. Después de eso fuimos los 3 a un restaurant de la zona. No sabíamos en que iba a terminar esa noche. Acostumbrados Johnny y yo a hacer cosas irresponsables que rocen el peligro y la muerte. Había algo que nos atraía de este sujeto. Su extraña personalidad, mientras hablábamos comenzaba a soltarse y al hacerlo comenzó a mostrar una profunda melancolía y pocas ganas de vivir. Nos dijo: “Ahora que estamos en confianza quiero confesarles que no le encuentro sentido a la vida…..”. Nos conto de una desilusión amorosa que no le daba lugar a querer seguir vivo y en la medida que hablaba más de la mujer que lo desilusiono pensábamos que primero era una mujerzuela y segundo que no era motivo suficiente para quererse ir de este mundo. Como en nuestro ánimo estaba la idea de hacer algo que nos acercará con el peligro le dije: “Nosotros también estamos cansados de la vida. Yo he perdido casi todos mis bienes y sólo me quedan deudas. Mi amigo ha tenido algunos conflictos con la ley y de manera inconsciente esta esperando que algo fatal le ocurra. Al decir esto nos dijo: “Ya que entramos en confianza quiero hablarle de un secreto. Conozco un club que se llama “El Club del Suicido”. En donde muchas personas asqueadas de la vida y que no tienen el valor para quitársela se unen, yo me uní, previo pago de 50 dólares.” Yo dije: “Amigo quisiera unirme yo también y seguro mi amigo también al mencionado club”. Después de eso los 3 partimos a una casa en donde había una reunión y nos dijo que hablaríamos con el presidente del club.  Al llegar y mientras Alex se aleja unos pasos mi amigo Johnny me dice: “ Pero estas seguro de unirnos a esta locura? Hemos hecho muchas cosas por desafiar el peligro y sentir adrenalina pero esto me parece demasiado”. A lo que dije:” Si deseas puedes irte pero quiero hacer esta aventura”. Quizás porque sintió que era una especie de reto a su valentía decidió acompañarme hasta las últimas consecuencias. Entramos al club. Pudimos ver unas 50 personas de entre 18 a 40 años, muchos veinteañeros y mucha gente de treinta y tantos. El presidente, un tipo de unos 50 años que fumaba de forma compulsiva, nos pide que entremos en una habitación y nos hace miembros del club previo pago de los 50 dólares por cada uno y de darles los motivos por los cuales queríamos terminar con nuestra existencia. Al salir de su despacho inmediatamente trate de sociabilizar con la gente que se encontraba ahí. Uno podía notar gente de un nivel intelectual alto con un desprecio por la vida. Algunos tiraban frases irónicas y daban en voz alta los motivos por los cuales querían dejar este mundo. Johnny se acerco a un tipo que estaba sentado, el único. E inmediatamente comenzó una charla. Este tipo de unos 40 años pero que aparentaba unos 10 años más. Producto de varios excesos decía sentir un placer infinito por estar ahí. Explico las reglas, dijo que todas las noches se repartían cartas entre los presentes y a quien le tocaba el as de espada moría y quien le tocará el as de bastos era quien debía dar muerte. El goce por tal macabro juego produjo una gran repulsión en Johnny pero que pudo disimular. Se acerco a mí y me dijo:” Estamos a tiempo de irnos de este lugar”.  A lo que le retruque: “Puedes irte cuando quieras pero yo me quedo”. Johnny se quedo a mi lado. Llego el momento de la repartija de cartas y debo admitir que un nerviosismo se apodero de mi. Por suerte esa noche no me tocaron ninguna de las 2 fatales cartas tampoco a Johnny pero a Alex, quien nos llevo a tan inmundo lugar, le toco el as de bastos. Debía darle muerte a ese hombre horrible que había hablado con Johnny que decía regocijarse ante las cosas que ahí pasaban pues le había tocado el as de espadas y el miedo se podía ver en su rostro. Al terminar la reunión salíamos de ahí y Johnny me decía:” Supongo no se te ocurrirá volver mañana aquí, escapemos ahora que estamos a tiempo”. Yo le dije:” Quiero ir hasta el fondo de esto”. Alex se nos acerco diciendo:” Yo vine a morir no a matar, nunca mate a nadie y la verdad esto es una pesadilla. Escapen que aún están a tiempo”. A la mañana siguiente mi amigo y yo nos enteramos que un hombre, aquel del regocijo, había sido brutalmente asesinado. Una vez más se hizo de noche el ritual se repitió. Y en la repartija al dar vuelta mi carta. Me toco el as de espadas. Confieso que un escalofrío recorrió mi cuerpo y caí en cuenta de cuan estúpido fui al jugar de esta manera con este tipo de cosas. El presidente me dijo quizás con algo de ironía:” Que suerte tiene buen hombre! Segunda noche aquí y le toco el as de espada imagino no se arrepiente de nada, pregunto. Y agrego: “Y aunque así fuera la sentencia de muerte se cumplirá”. Yo tratando de sobreponerme dije: “ Por supuesto que no, dígame que debo hacer?”. A lo que me dijo: “ Esta noche su verdugo lo visitará cuando este en su casa así que ….. tranquilo”. Al terminar la reunión y dirigiéndome yo a mi casa. No había notado que Johnny antes de que empezará la repartija había salido a comprar cigarrillos y no había regresado. Al salir de ese lugar unos tipos me agarran y me meten a un auto. Pensé que mi suerte estaba echada pero al ver a uno de ellos, era Johnny quien me dijo: “ Hemos hecho idioteces pero esta fue la peor y si es cobardía haberte sacado de aquí lo soy, soy un cobarde. Pero un cobarde que quiere seguir viviendo. Llame a la policía y toda esa red será desmantelada” Le di gracias por su “cobardía” pensamos en que el jugar con fuego es peligroso porque a la larga o corta uno se termina quemando. Pudimos salir vivos de esta aventura pero desde esa noche tuvimos un cambio de actitud para lo que es la vida.

Esta historia es una versión personal de un cuento de Robert Louis Stevenson llamada “ El Club del Suicidio”suicida

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